En el Ícaro núm. 6 de abril de 1988 Escribió un artículo Sebastián Martín Vélez que ahora retomamos.

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Nunca perseguí la gloria ni dejar en la memoria de lo hombres mi canción, …… Caminante son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay caminos, se hace camino al andar.”

¿Escribió el gran Machado la poesía, cuyos trozos entresaco, para ti, nuestro buen amigo, inolvidable ISIDORO GIMÉNEZ GARCÍA?…

Pienso que si te hubiera conocido y tratado, que si hubiera convivido contigo al igual que nos cupo la suerte a todos cuantos laten todavía en mi memoria y encuadrados, en 1932, en la 2ª Escuadrilla del Grupo 31, en el Aeródromo de Getafe, y vivido, muy cerca de ti, tus comportamientos a lo largo de nuestra dolorosa campaña –no la quisimos nosotros, pero nos mantuvimos fieles al Gobierno legitimado por el pueblo español- y a través de los años que hemos vivido los sellados como los rojos vencidos, pienso –escribo- que no te hubiera podido dedicar un retrato poético mejor y mas apropiado…. Sin duda hubiera comenzado:

Aviador, no existe ruta en el cielo ; se hace ruta al volar”.

Y yo hoy, no encuentro otro elogio mejor que dedicarte en nombre de cuantos recibimos de ti tantos y tantos ejemplos de lo que siempre debe ser un comportamiento de autoridad militar, tantas y tantas muestras de afecto humano, de llaneza castrense sin merma de la justa disciplina, respetuosa y consciente, del saber descender escalones para que tus subordinados no nos sintiéramos cohibidos al solicitar nuestras demandas, de tu paternalismo profesional, que no otra fue tu concepción de lo que debía ser el paso por el “Servicio Militar: escuela de ciudadanía”.

Sí, amigo ISIDORO GIMÉNEZ GARCÍA, tú hiciste camino al andar; tus huellas fueron, son y serán, el camino y nada más; el camino de hermandad, amistad y unión entrañables a fin de que nuestros hijos se sientan orgullosos por haber tenido unos padres que se mantuvieron firmes en la lucha, dignos en la derrota y entrelazados por fraternal amistad, sin distingos de categorías ni especialidades, en sus años de ancianidad y reivindicación.

¡Que tus hijos y nietos vean compensado su dolor con este efusivo abrazo y recuerdo unánime que hoy te dedicamos, porque la ley de la vida, a ello nos obliga y nos fuerza!

¡Hubiéramos preferido verte siempre a nuestro lado, siguiendo el camino que tus huellas de bondad inagotable, de insólita humanidad, de recio patriotismo nos trazó: solido y perenne!

Aviador, ya existe ruta en el cielo; tú la has hecho al volar!

Discussion - 2 Comments
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