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Al finalizar la Guerra Civil, todos los miembros de la Aviación
de la República comenzaron un largo calvario. Los que quedaron
en España vieron incoados procesos "judiciales" que alargaron
aún más su confinamiento en campos de concentración
y cárceles, para encontrarse a su salida con la obligación,
en muchos casos, de volver a realizar el servicio militar en compañías
"disciplinarias o especiales". Además de eso, a muchos
de ellos se les vetaban los puestos de la administración y no se
les reconocían sus títulos académicos. Se encontraban
desamparados en la dura posguerra, en unión de sus compañeras
para mantener a sus familias. Valientes mujeres de la Gloriosa que compartieron
y sufrieron también la prisión, el exilio, los trabajos
forzados o simplemente su viudedad. Desde aquí nuestro respeto
a las más grandes heroínas, nuestros apoyos, nuestros sustentos,
nuestras amadas.....
En
Francia los aviadores concentrados en los campos de Argeles-sur-mer, Cyprien
y Gurs recibieron el ofrecimiento de los franceses para combatir como
grupo aéreo en Indochina, pero sólo estaban dispuestos a
combatir en Europa contra los nazis. Muchos miembros de la Aviación
de la República engrosaron las famosas compañías
de trabajadores que fortificaban la frontera franco-alemana cuando se
firmó el armisticio que partió Francia en zona ocupada y
en otra zona colaboracionista, bajo el gobierno títere de Petain,
donde la mayoría de los aviadores republicanos buscaron su sustento.
Una parte importante se incorporó a la Resistencia Francesa, lo
que incrementó la persecución nazi contra los republicanos
españoles, acabando muchos de ellos asesinados en los campos de
exterminio hitlerianos. Otros aviadores huyeron de Francia a la URSS,
donde se reunieron con la ultima promoción de pilotos españoles
en Kirovabad, otros republicanos de distintas armas y los "Niños
de la Guerra".
La
invasión Nazi de 1941 los sumerge de nuevo en la guerra, esta vez
mundial, y los republicanos españoles se ofrecieron a Moscú
para luchar contra los nazis. Llegaba la hora de hacer pagar a las infames
fuerzas hitlerianas sus crímenes deleznables contra la República.
Son incorporados a la NKVD en unidades especiales de guerrilleros y posteriormente
en la VVS (Fuerza Aérea soviética) donde combaten hasta
el final de Guerra.
La
mayoría de los aviadores huidos de España buscan refugio
con sus familias durante la Guerra en el norte de Africa, donde sufrieron
distintas penalidades. Acabada la II Guerra Mundial, la mayoría
de los supervivientes se agrupa en torno a París y Toulouse, arropando
al Gobierno Republicano en el exilio, que trasladó ahí su
sede desde México. En 1952 se crea la Liga de Antiguos Aviadores
de la República Española (LAARE), que prestó su apoyo,
al igual que otras asociaciones, para que nuestros compatriotas rehicieran
su vida en el exilio. En 1974 comienza a publicar el boletín informativo
Alas Plegadas.
Otro
numeroso grupo de aviadores consiguió embarcarse desde el norte
de Africa hacia América, en su mayor parte a México, cuyo
presidente, Lázaro Cárdenas, abrió los brazos junto
al pueblo mexicano, a los exiliados republicanos, que se integran perfectamente
en todos los escalones de la sociedad azteca, lo que permite la pervivencia
de la camaradería entre los aviadores españoles, que culmina
con la creación en los años 50 de la potente Asociación
de Aviadores Republicanos Españoles (AARE), que publicaba un boletín
del mismo nombre. Desde México, la AARE se propuso entrar en contacto
con todos los miembros de la aviación republicana desperdigados
por Europa, Africa, la URSS y, fundamentalmente, España. Los socios
de AARE establecen una amplia correspondencia con LARE y los residentes
en Europa, Africa, el resto de América y la URSS, estos últimos
volvían poco a poco a España y se adherían a las
diferentes delegaciones nacionales.
A
partir de los 70, en España se gesta, a raíz de una serie
de comidas de confraternidad en Valencia, Madrid y Benidorm, en las que
también participan algunos aviadores "mexicanos", la
Asociación de Aviadores de la República (ADAR), que se organiza
en cuatro delegaciones: Centro-Noroeste-Canarias, con sede en Madrid y
que publica el Boletín Icaro; Catalana-Norte-Balear, de Barcelona,
con su Boletín Alas Gloriosas; Levante (Valencia) y Delegación
Sudeste (Murcia) que aportaban noticias a los boletines mensuales de las
delegaciones anteriores.
Con
la llegada de la democracia a España, ADAR centra sus esfuerzos
en la rehabilitación profesional y la obtención de las correspondientes
graduaciones militares de los aviadores republicanos, lo cual se consigue
en 1984.
A
partir de los 90, por ley de vida, las delegaciones comienzan a mermar.
Tanto la AARE como la agrupación de aviadores de la URSS dejan
de ser operativas ya que muchos de sus miembros habían fallecido
o bien habían vuelto, por fin, a España, donde, al mismo
tiempo, la Asamblea General de ADAR votaba a favor de la aceptación
de personas que, sin ser aviadores o familiares directos de ellos, habían
mostrado interés o clara simpatía por la historia aeronáutica
nacional, aportando sangre nueva a las delegaciones. En 2003 se disuelven
las delegaciones de Levante y Sudeste, cuyos socios se incorporan a la
Catalana- Norte-Balear y Centro.
La
refundición trae consigo la compilación de una ingente cantidad
de material bibliográfico, gráfico y escrito que sirvió
como base a la creación de un archivo con todas las fuentes documentales,
orales y escritas, que nuestros socios quisieran aportar, siendo esta
página web el destino público de este material, al alcance
de quien lo desee.
Así
se conserva para la posteridad, para las generaciones futuras, los historiadores
y la aeronáutica nacional española la actuación de
los Aviadores de la República, llena de honor y sufrimiento. La
historia de unos hombres y mujeres que amaron su patria y a sus compatriotas,
sus derechos y sus libertades mas allá de lo imaginable, hasta
su último suspiro, hasta la última gota de su sangre. |
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