(Fuente: ICARO 122 Artículo de Otelo Fuentes Gómez)

contactoFondoDe largas ideas progresistas, hoy vamos a relatar el episodio que le costó la expulsión de la Aviación a la que no podría volver hasta la instauración de la Segunda República. En el relato participa otro gran personaje dentro de la Aviación Española, pero en este caso de los sublevados, el que luego sería primer ministro del Aire de Franco, Joaquín González Gallarza. Lo anecdótico del episodio que narramos hoy es que se trata seguramente del último duelo a espada de España y muy posiblemente del mundo. Este duelo tuvo lugar en Madrid el 14 de Junio de 1923 por ofensa cometida por Alberto Bayo al negarle el saludo a Gallarza en el Aeródromo de Getafe, diciendo que no le daba la mano por no considerarle caballero ya que conocía actos suyos por los cuales le calificaba de cobarde y ruin, pareciendo todo indicar que se trataba de algún lío de faldas. Tras acordarse el duelo a muerte con padrinos, el arma escogida sería la espada francesa de tres filos, desnudos de cintura para arriba, sin cinturón y con guantes de grueso cuero hasta el codo, con el fin de que no se hirieran los brazos y toda la lucha se centrase en el torso, pecho y vientre. Gallarza era considerado la segunda espada de Europa, y como dominador consiguió herir a Alberto Bayo en dos ocasiones, teniendo que detenerse el combate para que este fuera curado y pudiera Alberto Bayo continuar. Si el combate hubiera sido a primera sangre ya estaría lavado el honor, pero, al ser a muerte, el duelo no podía terminar. Quizá por suerte o quizá por habilidad, Alberto Bayo consiguió una profunda estocada hasta el puño sobre Gallarza que lo derribó al suelo y que le impidió continuar. Por su izquierdismo, por ser masón y por su participación en el duelo, Alberto Bayo fue expulsado de aviación y, en situación Foto Telemundo.comde supernumerario, fue destinado a la Legión al Tercio Extranjero en Diciembre de 1923, donde serviría cinco años y donde, curiosamente, fue herido bajo las órdenes de Franco. Mucho mas tarde, al finalizar la Guerra Civil española, en 1939, Alberto Bayo se exilió a México, donde conseguiría una cátedra en la Escuela de Aviación. En 1955, Alberto Bayo conoce a Fidel Castro y a Ernesto Guevara, el Che (foto telemundo.com), con quienes inicia una estrecha relación, hasta el punto de trasladarse a su Cuba natal con el fin de participar en la lucha guerrillera en Sierra Maestra, donde consiguió el grado de general del ejército cubano.

 

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