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La gesta de los hombres de la Aviación Republicana Española siempre se ha mantenido en la sombra, ignorada por la historia oficial.… ¿Pero y qué decir del anonimato en que han sido envueltas las mujeres del ejército republicano en la historiografía de la guerra civil? Mari Pepa Colomer Luque, la primera mujer piloto de la aviación española, y Dolores Vives Rodón, la segunda, fueron llamadas a filas para desempeñar un papel realmente destacado, inimaginable para una mujer en el bando nacional: ejercer como instructoras de vuelo del ejercito republicano.

El ejército de la contienda no fue solo una cosa de hombres. Las mujeres se involucraron activamente, bien al lado de los hombres, como las aviadoras o en los talleres de montaje, bien en la retaguardia, participando en numerosas actividades que parecen no haber dejado rastro: como limpiadoras, cocineras, sastras, mecanógrafas, administrativas, enteladoras….

Algunas de ellas fueron contratadas por el ejército para suplir a los hombres que se habían ido al frente, en igualdad de funciones y obligaciones, incluso de salarios. Como personal militar de aviación fueron, en su caso, juzgadas, incluso condenadas por tribunales militares. Sin embargo, la ley 37/1984 de 22 de octubre DE RECONOCIMIENTO DE DERECHOS Y SERVICIOS PRESTADOS A QUIENES DURANTE LA GUERRA CIVIL FORMARON PARTE DE LAS FUERZAS ARMADAS, todavía vigente, excluyó a estas mujeres. Un administrativo, un cocinero, un sastre del ejército, es considerado un soldado a todos los efectos, y se le reconoce su derecho a una pensión, lo que incluye el derecho a recibir prestaciones médico-farmacéuticas y a disfrutar de los servicios sociales en los mismos términos y condiciones previstas para los pensionistas del régimen general de la Seguridad Social. Pero aquellas administrativas, cocineras o sastras no tuvieron ningún tipo de reconocimiento jurídico.

El esfuerzo de memoria histórica no nace solamente de la necesidad de luchar contra el olvido, que empieza, desde luego, por contar a nuestros hijos la historia verdadera, es decir toda la historia: la de hombres y mujeres. La ocultación y la falta de reconocimiento del papel de las mujeres que asumieron responsabilidades homólogas a las de los hombres en el ejército republicano exige una reparación moral, porque atenta contra la dignidad humana. Para ser honesta con mis convicciones y mis principios, quiero manifestar que siento un profundo respeto por todas ellas, y personalmente les estoy muy agradecida por todo el bien que aportaron a mi padre como a tantos otros hombres de la Aviación Republicana.

Firmado: Rosa Sanz hija de Ángel Sanz Bocos «Vallecas».

Discussion - One Comment
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