León Valeriano Montoya en ALAS GLORIOSAS número 33 del año 1984, preocupado por el mañana de la Asociación de Aviadores de la República, escribió lo siguiente con el título de ¿MAÑANA, QUÉ?:

“En el ocaso de nuestras vidas, hemos de ver nuestro futuro, y más concretamente el de nuestra Asociación desde un prisma diferente a como lo haríamos si fuéramos jóvenes. Hemos de pensar que corremos el riesgo de que con la concesión de nuestras reivindicaciones, al desaparecer el objetivo por el cual luchamos nuestras relaciones de hermandad y unidad vayan enfriándose poco a poco, quedando reducidas a alguna que otra carta muy de tarde en tarde. Por todos los medios a nuestro alcance, hemos de tratar que esto no sea así, que nunca llegue el ¿MAÑANA, QUÉ?, que nuestra Asociación sea imperecedera. Si no hacemos algo en este sentido, con nuestra desaparición que por ley de vida tiene inexorablemente que ir llegando, nuestra Asociación quedará extinguida y esto, precisamente esto, es lo que hay que evitar. Hemos de ponernos a trabajar desde hoy poniendo en este esfuerzo común todas las energías necesarias para alcanzar y darle un carácter perpetua en la Historia de España, a nuestra querida y entrañable A.D.A.R. Tenemos que trabajar para conseguir que aunque pasen muchos años, hablen y hablen largo y tendido en tono cariñoso, hasta sus más recalcitrantes enemigos, de los Aviadores de la República. Yo quisiera queridos compañeros, ofrendar a nuestros hermanos de Arma, caídos en el frente de batalla, en las cárceles o en la vida, algo de carácter altruista; algo que lleve aparejado en si la gran humanidad, honradez y sacrificio que todos sus componentes tienen y han tenido, algo que pos su esencia hiciera historia sin necesidad de historiadores. Cuarenta largos años hemos estado completamente marginados. Ahora que tenemos fundadas esperanzas de que nos sea reconocido algo de la pensión, os pregunto: ¿Estamos dispuestos a dejar como fondo perdido nuestra primera pensión mensual, para constituir un depósito, y que este capital fuera destinado a algo? Sé de la gran penuria económica de algunos compañeros, y me figuro que otros no estarán dispuestos a desprenderse de una peseta para beneficio de nada ni de nadie, pero no dudo de que una gran mayoría estaremos de acuerdo en querer demostrar a nuestros enemigos y al mundo entero, que los hombres que pertenecimos a la heroica Aviación Republicana, igual que en 1936, vuelven a ofrecer su sacrificio, en este caso económico, para forjar un pilar que estimule a las nuevas generaciones a pertenecer y honrar a un Cuerpo o Arma que necesita de hombres con espíritu de lucha y dispuestos a ofrendar su vida por el bienestar de su Nación. Quiero perpetuar nuestra Asociación que es nuestra GLORIOSA AVIACIÓN. Es mi intención que el tiempo nos sirva a todos para reflexionar y valorar en toda su dimensión lo humano y perpetuo que encierra este objetivo.”

Está misma inquietud la compartieron muchos pertenecientes a la Aviación de la República. Por eso es una satisfacción poder comprobar que en el año 2017, sigue A.D.A.R. existiendo, gracias a sus descendientes, familiares, simpatizantes etc. que colaboran y trabajan para que la pregunta de ¿MAÑANA, QUÉ? tenga una respuesta : ¡HOY, ADAR EXISTE!

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