Ángel, allá dónde estés ¡GRACIAS!

Por tu humanidad, siempre te preocupabas de cómo estaban tus compañeros, y te interesabas por ellos. Y les llamabas por teléfono desde donde estuvieras (en Francia, España..) poniéndote, si era necesario, a su disposición.

¿Cómo te enterabas?

Eso no importa, pues, los que pertenecemos a esta familia (ADAR) formamos una “cadena de corre ve y dile, nos informábamos, sobre todo, los incidentes importantes que pudieran afectar a sus miembros” Y allí estabas tú, si no con tu presencia, si interesándote en la distancia por tantos y tantos compañeros. O bien opinando, poniendo orden en algunos desajustes

No te puedes ni imaginar cómo se agradecía y se sigue agradeciendo a pesar del tiempo transcurrido.

Siempre recuerdo las reuniones previas a las Asambleas Generales. Eran muy dinámicas. Tú escuchabas todas las intervenciones y luego opinabas sensatamente, anteponiendo siempre lo que era mejor para el conjunto de la Asociación.

Nos has dejado un poco huérfanos, pero sólo un poco, pues hemos heredado una prolongación de ti, tu hija Rosa. Lleva tus genes.

Allá donde estés, siente el orgullo de ser su padre ya que es tu vivo retrato.

GRACIAS POR TODO .